|
 |  | 
 | Feria del Club Porcino de Emerson en 1929 | | © Provincial Archives of Manitoba; Collection: Emerson - Fair 1, N19901 |
Los primeros colonos del oeste de Canadá llevaban consigo un conocimiento desarrollado de las ferias agrícolas. No cabe duda de que, para la mayoría de los colonos, estas ferias se consideraban como una necesidad más bien que un lujo. En el pueblo de Portage la Prairie, la asociación agrícola era la segunda organización más importante y casi de inmediato inició su feria. Como Crystal City, Carman y algunos pueblos más de las Praderas, Portage la Prairie tenía su feria aun antes de estar comunicado por ferrocarril. Las ferias de los pioneros llegaron a desempeñar un papel importante en la vida comunitaria de la época, al tener tanto funciones prácticas como recreativas.
 |  | 
 | Puesto en la Exposición Provincial de Brandon: Clínicas para niños, [...] | | © Provincial Archives of Manitoba; Collection: Public Health 76, N11838 |
En las ferias agrícolas se hacía hincapié en los logros obtenidos y en el reconocimiento público de estos logros; posteriormente se incorporaron importantes elementos competitivos y la búsqueda de altos niveles de calidad y superación. Los rancheros y agricultores exhibían su ganado o sus mejores productos agrícolas. Las mujeres exhibían sus artesanías o sus panes y pasteles. Exponerse, tanto personalmente como por sus productos y sus ideas, a la evaluación pública en una feria era un ejercicio importante que el agricultor se imponía para confirmar su sentimiento de autoestima y de pertenecencia al lugar. Las comunidades pioneras necesitaban sus ferias.
 |  | 
 | Niños con banderas en el desfile de Carman en 1927. | | © Provincial Archives of Manitoba; Collection: Carman 22 |
Una de las piedras angulares de la feria agrícola era su función educativa. Desde los inicios de las primeras ferias que se celebraban en la provincia, una de sus primeros propósitos era que sirvieran como catalizadores para el intercambio de ideas. En este proceso, los primeros receptores debían ser los agricultores mismos, que necesitaban aprender sobre nuevas cosechas, nuevas razas de ganado, nuevos tipos de maquinaria y nuevas prácticas agrícolas. Pero por otra parte había los niños quienes, al igual que el gran público consumidor de los productos agrícolas, necesitaban una introducción al papel que ellos podían desempeñar en el contexto agrícola. Se trataba, pues, de un intercambio entre jóvenes y mayores, en el que se formaba a nuevos líderes y administradores que garantizaran la supervivencia de las actividades agrícolas. Asimismo, las exposiciones artesanales y educativas daban a muchos la oportunidad de exhibir sus talentos. Lo que realmente reflejaba la feria era el deseo colectivo de aprender unos de otros.
|